Watchland

Fiel a sus raíces, Franck Muller Genève está establecida en el mismo pueblo en el que Franck inició su actividad en 1983, en Genthod, en la campiña a las afueras de Ginebra. Solo en ese momento, esta mansión neogótica construida en 1902 se restauró para convertirse, en solo unos meses, en las maravillosas oficinas centrales de esta prometedora marca.

En este encantador y poético paisaje, Franck Muller encontró la inspiración que fomentaría sus creaciones. La increíble serenidad y paz de este paraje refleja la búsqueda de la armonía y de la perfección a las que el creador aspira. Los clásicos jardines en terraza de la parcela y sus impresionantes vistas del lago de Ginebra y del Mont Blanc son algunos de los muchos elementos que hacen de este un lugar absolutamente único.

En esta atmósfera elegante y acogedora se diseñan y se fabrican los relojes Franck Muller. En respuesta al creciente éxito experimentado por la marca, se construyeron dos nuevos edificios del mismo estilo, y en 2001, Watchland se había completado. Esta amplia expansión arquitectónica representa la continuidad y el refuerzo. Como en sus principios, una de las prioridades de la marca es continuar siendo independiente.

 

Mediante la independencia en la creación, la innovación y la estrategia, la marca se enorgullece de hacer uso de todos los medios a su alcance para responder a un único criterio: la creación de piezas excepcionales de relojería.

Watchland, su concepto único de creación de relojes, nos permite concentrar en el mismo sitio todas las distintas etapas de la creación de un reloj: su concepción, la fabricación del reloj, el ensamblado, la fabricación de la caja, su grabado, el departamento postventa, etc.

El grupo Franck Muller también cuenta con distintas fábricas en Jura Arc, como las de fabricación y el sellado de cajas, que se entregan después en Watchland para su acabado y ensamblaje. Franck Muller es una de las pocas marcas que fabrica el 100 % de sus cajas y esferas.

Abiertas al público previa cita, visitantes de todo el mundo acuden a las instalaciones. Para Franck Muller, la apertura de las instalaciones de Watchland al público es una forma de rendir tributo a los artesanos que perpetúan la gran tradición de la fabricación de relojes, a la vez que de compartir su pasión con aquellos que ya aprecian el arte de la fabricación de relojes de alta gama o que quieren aprender sobre el tema.