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La fiesta del 25.º aniversario de Franck Muller brindó la oportunidad de compartir el valioso cuarto de siglo de vida de la marca, y se centro en nuestro deseo de que los invitados reflexionaran sobre sus propios "momentos preciosos", mientras observaban elementos que les hicieron reflexionar sobre la relación entre el hombre y el tiempo.

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El lugar de celebración, el "Akasaka Prince Classic House" es el distinguido y renovado Akasaka Prince Hotel, que se encuentra dentro de la lista de edificios emblemáticos de Tokio. Este edificio occidental, de estilo Tudor, con sus distintivos arcos, fue meticulosamente erigido por sus constructores con autorización imperial. El contraste generado por las vigas en beige y marrón oscuro, y sus numerosos detalles decorativos lo convierten en un lugar especial y exclusivo, con una atmósfera de calma y elegancia, que recuerda a la central de Franck Muller en Ginebra, Watchland.

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El espacio de exhibición del primer piso de la mansión daba la bienvenida a los invitados, con piezas que cubrían los 25 años de la marca repartidas entre 10 salas. Los invitados eran conducidos a un ingenioso mundo de belleza, que comenzaba con las colecciones maestras de Franck Muller y el reputado "Cintrée Curvex". La idea de Franck Muller de dotar de un diseño elegante y de una historia única a un reloj, un objeto inanimado, progresó después hasta la creación de los modelos "Casablanca" y "Long Island". Los invitados, se encontraban después con "Franck Muller Jewellery", cuyo concepto es fusionar la filosofía del tiempo contenida en el reloj con bellas piezas de joyería. El brillo de los ornamentos, decorados con los icónicos numerales bizantinos, que también se emplean en los relojes, transportan a su propietario a auténticos momentos de felicidad.

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El espacio de exhibición del primer piso de la mansión daba la bienvenida a los invitados, con piezas que cubrían los 25 años de la marca repartidas entre 10 salas. Los invitados eran conducidos a un ingenioso mundo de belleza, que comenzaba con las colecciones maestras de Franck Muller y el reputado "Cintrée